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Limpieza facial

Clínica médico estética Doctora Prieto

Para empezar cualquier tratamiento médico estético es imprescindible que nuestro primer paso sea una limpieza en profundidad. De esta manera dejamos la piel preparada, libre de impurezas y mucho más receptiva a los efectos de cualquier tratamiento que hagamos posteriormente.

Dependiendo de lo que en consulta se valore tendremos la opción de decantarnos por una higiene básica o una limpieza completa, en la cual trabajaremos con punta de diamante y radiofrecuencia; utilizando en ambos casos siempre productos específicos adaptados a cada tipo de piel.

 

¿Qué tipo de piel tengo?

Existen cuatro tipos básicos de piel sana: normal, seca, grasa y mixta; determinada genéticamente pero que puede variar dependiendo de diversos factores internos y externos a los que es sometida.

  • Piel Normal. Piel que posee un buen equilibrio entre la producción sebácea y la hidratación, por lo tanto no es ni demasiado grasa ni demasiado seca. Aun teniendo la zona «T» (frente, barbilla y nariz) un poco más grasa que el resto.
    • Poros finos
    • Buena circulación sanguínea
    • Textura suave, lisa.
    • Color rosado
    • Ausencia de impurezas, fresca.
    • No es propensa a sensibilidad.
  • Piel Seca. Tipo de piel que produce menos sebo que la piel normal. A consecuencia de esa falta de sebo, la piel carece de lípidos que necesita para retener la humedad y formar ese escudo protector (cerámidas, ácidos grasos y colesterol). La hidratación depende de la aportación de agua al interior de las capas más profundas de la piel y de la transpiración (urea, aminoácido y ácido láctico que facilitan la tarea de ligar el agua)
    • Tirantez, fragilidad y aspereza
    • Aspecto apagado
    • Elasticidad cutánea débil
    • Piel muy seca: Descamación y posible picor
    • Piel extremadamente seca: aspereza, aspecto cuarteado, callosidades, picor frecuente.

 

  • Piel Grasa. Piel con elevada producción de sebo (seborrea). Esta hiperproducción puede ser desencadenada por diferentes situaciones como la genética, los cambios y desequilibrios hormonales, medicación, estrés e incluso cosméticos comedogénicos.
    • Poros agrandados visibles
    • Brillantez
    • Piel engrosada
    • Propensa a comedones (cabeza negra y cabeza blanca)
    • En casos graves aparecen pápulas y pústulas con piel que puede llegar a enrojecerse e inflamarse.

 

  • Piel Mixta. Piel que consta de una mezcla de tipos de piel, que varían en la zona «T» y en las mejillas.
    • Zona T grasa (frente, mentón y nariz)
    • Poros agrandados en esta zona, con posibles impurezas
    • Mejillas entre normales y secas.
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